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lunes, 7 de diciembre de 2009

Para educar al turista

Un especialista en robo de bienes culturales sitúa al Perú en la ruta de los depredadores de tesoros de la humanidad. Propone el desarrollo de un turismo cultural más ético.

Por: Carlos Subosky

MACHU PICCHU. Para su preservación, no debería ser visitada por más de 2.500 turistas por día.

El Perú es uno de los países con mayores atractivos para el turismo cultural. Cientos de circuitos recorren lugares prehispánicos y de la época virreinal, acompañada de museos especializados. Cusco, Machu Picchu, y también la capital del Perú, Lima –la ciudad donde no llueve–, se han ido preparando para fomentar el turismo, pero también para el cuidado de los bienes culturales y ambientales del país. Es que el Perú es uno de los países más atacado por el robo y tráfico ilícito de bienes culturales.

De visita en Buenos Aires, en el marco de la Feria Internacional de Turismo, que se realizó en la Rural, el museólogo peruano Luis Repetto habló sobre Lima como destino turístico para mostrar las bondades de una ciudad que tiene un acervo cultural muy grande.

Repetto dialogó sobre la problemática del turismo y los bienes culturales y sobre el tráfico ilícito de objetos arqueológicos.

-Muchas veces el turismo y el cuidado de bienes culturales o del medio ambiente entra en conflicto. ¿Cómo trabaja el Perú en este sentido?

-Existe un matrimonio que hace 20 años era impensado y que hoy es una realidad indisoluble, que es el tema de turismo y patrimonio cultural. El turismo es una industria interdependiente basada principalmente en los servicios, pero que recurre esencialmente al paisaje o al patrimonio cultural material y también a las culturas vivas. Entonces la búsqueda es un punto medio, que se encuentra en lo que hoy se denomina turismo ético, turismo sostenible. El Perú es un país multidiverso, que tiene 50% de su territorio de amazonía, reservas protegidas por el Estado, y que mucha gente quisiera conocer. Para ello, necesitamos seguir desarrollando un turismo sostenible, que no maltrate el medio ambiente ni que tampoco se incursione en la intimidad de las comunidades nativas.

-¿Qué relación tiene la industria turística con las comunidades originarias de su país?

-La mayoría de las comunidades originarias del Perú están adscriptas y vinculadas al tema turismo. Les interesa porque esta actividad promueve el desarrollo de distintos campos como el de la artesanía, la gastronomía, la movilidad, los guías, todo. El turismo es una industria bienvenida en todo el Perú y muchas comunidades del interior han asumido el reto de promover el turismo. Sobre todo y curiosamente más en la amazonía, que en otras zonas.

-¿Cómo se logra el turismo ético del que usted habla?

-Hay varias formas. Hay una carta internacional de turismo, hay un decálogo del turismo, y la política que practica el Perú es sostenible. Tenemos capacidad de de carga estudiada, para ciertos lugares, como es el caso del Machu Picchu que tenemos una capacidad de carga de personas de hasta 2.500, por día. Y tratamos de no superar este número para darle continuidad al sitio. Hay otros lugares que son mucho más frágiles como por ejemplo las reservas del Manu, que entran los turistas, pero de manera controlada e incluso se alojan en albergues administrados por los nativos de las comunidades.

-Un tema preocupante para toda América Latina es el tráfico ilegal de bienes culturales y el Perú es uno de los países con más saqueos de este tipo...

-El tema del tráfico ilícito de bienes culturales en el Perú es sumamente doloroso. A pesar de los esfuerzos que hacemos, en este momento la Unesco, desde el Consejo Internacional de museos, ha elaborado 4 listas rojas. Estos son documentos que se pueden ver en la página de la Unesco, donde esta toda la información sobre el tráfico ilegal de bienes culturales, que están en peligro por su expolio, porque están sujetos a robo, y al comercio exacerbado de los coleccionistas. Lamentablemente, Perú figura tercero en la zona de riesgo, detrás de Irak y de Afganistán. Esto no nos halaga para nada, al contrario.

-¿Cómo se trabaja en la prevención de robo de bienes culturales en Perú?

-Hace tres semanas se realizó una reunión internacional de Interpol, con la comunidad Andina, para tratar el tema de la protección de los bienes culturales. En nuestro aeropuerto internacional Jorge Chávez, tenemos un módulo de atención vinculado al tráfico ilícito de bienes culturales, al costado de la aduana. Aunque este módulo no está dedicado a los traficantes de obras de arte o piezas arqueológicas, sino a los turistas incautos que adquieren colecciones de objetos prehispánicos. El tema es que la ley permite que haya circulación de estos bienes dentro del territorio, lo que está prohibido es sacarlos fuera. Tenemos además un sistema de concientización a la población para el cuidado de nuestros bienes, que ha dado mucho resultado.

-¿Hay avances respecto de las leyes contra el tráfico ilícito de bienes arqueológicos?

-Se ha avanzado bastante en las leyes. Hay una que reglamenta el trabajo intenso en lo que es la protección social del patrimonio. Los trabajadores que dependen del Instituto Nacional de Cultura del Perú, y trabajan codo a codo con las comunidades originarias, con los medios de comunicación y con la Interpol. Generalmente el tráfico de bienes culturales es realizado por bandas organizadas, y que además salen por las fronteras, tienen otros circuitos, sobre todo en las fronteras terrestres.

-¿Tiene convenios con los países vecinos del Perú?

-En el caso nuestro, la frontera con Bolivia es una puerta abierta para ambos países para el tráfico de bienes culturales. Existen convenios internacionales ínter aduanas, entre Chile y Perú, muy sencillos. Por ejemplo, Chile incauta algún material robado y lo devuelve inmediatamente a la aduana del Perú, y nos evitamos todos los trámites burocráticos a través de nuestras cancillerías para la repatriación. El Perú tiene en este momento un presupuesto monetario que rige a partir de este año, para tener recursos económicos para la repatriación de objetos culturales, porque tenemos bienes en muchas de nuestras misiones diplomáticas por el mundo que han sido incautados y que muchas veces no han sido repatriados por falta de una partida presupuestal para su restitución.

De resvita Ñ

martes, 15 de septiembre de 2009

El equipo básico del mochilero

Para todos aquellos que desean encarar una nueva aventura como mochileros, es necesario conocer los elementos que hacen falta para que la experiencia no sea frustrante. Te proponemos algunos ítems que te va a servir para armar tu mochila.

Salir de viaje siempre es una aventura distinta, conocer diferentes culturas, hermosos paisajes, encontrar todo tipo de gente, sin embargo, irse de viaje como mochilero implica además, adaptarse a vivir con costumbres poco habituales, pero la hazaña es inexplicable.
Para que tu próxima salida sea exitosa, te proponemos una serie de elementos necesarios para tener en cuenta a la hora de encarar un viaje como mochilero.

La Mochila
Lo único que es absolutamente imprescindible. Lo ideal es una mochila de armazón interna. Nuestras piernas soportan mejor el peso que cualquier otra parte del cuerpo, por estar en contacto con el suelo y estar muscularmente más desarrolladas. Para conducir el peso a las piernas una buena mochila debe tener una armazón interna de aluminio.
Normalmente estas son placas que recorren la mochila por dentro, desde arriba hacia abajo, y se encuentran cercanas al respaldo. No son placas rectas, sino que siguen la forma de columna en forma de “S”. Estas placas conducen el peso hacia el área de la cintura, donde el cinturón recibe el peso y efectúa la transferencia hacia las piernas. Ningún mochilero debería llevar una mochila sin cinturón. El cinturón debe ser acolchado, algunos permiten colgar de ellos algunos elementos que se necesitan durante una caminata, como una linterna o un cortapluma o cámara de fotos.
Algunas mochilas viejas tienen armazón externa, un cuadro de metal que se ajusta a la espalda y del que cuelga la mochila, sin embargo, son pesadas y anti-anatómicas.
Los tirantes de los hombros deben ser anchos, para distribuir la presión sobre la piel en un área más ancha. En el caso ideal, los tirantes tienen una curva preestablecida de fábrica y son ajustables.
Otra parte a tener en cuenta al momento de comprar una mochila es el panel dorsal. Debe ser acolchado. Otras cosas que hay que chequear es que la mochila tenga correas de sujeción para bolsas de dormir y/o aislantes.
Muy importante es también fijarse que la mochila tenga dos pisos o compartimentos a los que se pueda acceder independientemente. La separación entre los dos pisos evita que las cosas del compartimento superior ejerzan peso sobre las del inferior, se puede cancelar con un cierre, para el caso en que llevemos objetos largos. Algunas mochilas traen un cierre lateral que permite acceder a cualquier parte de la mochila sin desarmarla.

Los bolsillos: Siempre son preferibles los bolsillos anatómicos expandibles, esos que sólo se dejan notar si están cargados y que sino no sobresalen del cuerpo principal de la mochila. Los bolsillos externos al estar menos integrados al cuerpo principal de la mochila reparten el peso menos eficientemente, sobretodo al estar cargados. Además, si situamos allí objetos delicados como la brújula, etc, están más expuestos que en otros sitios.
Corroborar que la cabeza de la mochila tenga al menos un cierre, son útiles para guardar mapas, guías de viaje, libros, etc. En muchos casos la cabeza de la mochila se desengancha y sirve alternativamente como riñonera.
Muchas mochilas vienen con un cubre mochila impermeable para los días de lluvia, que se despliega desde un cierre detrás de la cabeza. Son importantes, ya que evitan que el agua llegue a los papeles del viaje (mapas, pasaportes, visas, dinero, libros, folletos, notas de viaje).

Distribución y armado: Lo más pesado debe ir pegado a la espalda y más cercano a las piernas. La carpa, idealmente, si es pequeña, puede caber en el compartimento inferior. Sino puede ir colgando de las correas de sujeción inferiores.
Por lo general la mochila de hombre tiene 80 litros (se usa el litro como medida de capacidad) y la de dama 60 lts.
Finalmente, hay que considerar si no se necesita una segunda mochila, lo que se llama Mochila de ataque o “day pack”. Estas mochilas andan por los 30 lts y bien pueden llevarse desarmadas en la mochila y usarse para excursiones una vez que se hizo base y se dejó la mochila grande en un sitio seguro, o bien se lleva cargada en el frente. Esto último es aconsejable cuando se lleva algún equipo de fotografía o una computadora portátil, y que no se quiera apilar con las demás cosas en la mochila grande.

Bolsa de dormir
Hay bolsas de dormir de 2 estaciones (primavera/verano), de 3 estaciones y de 4 estaciones. Las de tres estaciones son aptas ya para el invierno. Las de cuatro deberían soportar inculso temperaturas casi polares. A su vez, su capacidad térmica se mide en grados centígrados.
Conviene si es posible conseguir una bolsa abrigada, de tres estaciones, ya que siempre se puede regular hacia abajo (quitarnos ropa, dormir con la bolsa abierta) más fácil de lo que se puede regular hacia arriba. Una buena bolsa de dormir tiene capucha.
Algunos llaman a estas “bolsas tipo momia”. En cuanto al peso una buena bolsa de dormir no llega a los 2 kgs. Se aconseja guardar las bolsas de dormir extendidas cuando no se usan: de otra manera las fibras se comprimen demasiado y pierden su cualidad aislante.

Carpa
Hay varios tipos de carpa, y esto es importante a la hora de elegir. Las carpas más populares son las de tipo iglú, cuyo sostén consta de dos varillas plegables deslizadas en cruz y arqueadas de manera de dar altura a la tienda y apoyo a todo el conjunto. Las carpas iglú son más livianas y más estables. Todo mochilero hoy día lleva prácticamente una de estas.
Otro tipo de carpas son las geodésicas. En ellas las varillas son regulables y esto permite buscar la forma más adecuada a una situación ambiental particular.
Otro tipo de carpa de la que podemos sentir hablar son las carpas con mangas. En estas, no se entra directamente a la carpa, sino que se entra a un pasillo, o manga, que lleva, tras abrir otro cierre, al compartimento central de la carpa.
La idea es bloquear lo más posible el flujo de aire frío hacia el interior de la carpa. Lo ideal son las carpas iglús. Por lo general, es preferible dormir apretado que cargar con una carpa muy pesada.
Los iglús vienen en distintos modelos, según la cantidad de personas que pueden dormir en ellos. Así tenemos “iglúes de 2”, “iglúes de 3” y de 4.
La ventilación es un factor a tener en cuenta. Las carpas modernas vienen casi siempre cubiertas de una malla simple, que evita la condensación del calor humano. Lo bueno es que en climas cálidos se retira el cubretecho. Las carpas en sí no ofrecen mayor o menor protección frente al frío. En lo que sí se pueden diferenciar es en su mayor o menor ventilación.

Consejos básicos: Armar la carpa sobre un terreno nivelado. Retirar piedras, ramas y otros objetos con anterioridad. Si hay vegetación cerca podemos formar una capa de hojas sobre el sitio donde acampar para mayor comodidad. Buscar zonas altas, o cavar canales alrededor de la carpa.

Vajilla
Con plato, taza, ollita (que también sirve de pava), cuchillo, tenedor y cuchara es suficiente. Después estaría lo ideal.
Lo ideal es conseguir una marmita. Una marmita es un set de elementos de cocina que se meten unos dentro de otros, de manera que en un paquete de 30cm de diámetro por 10 de alto caben ollas (varias), plato, sartén y pava. El material es de teflón, que tiene la ventaja que la comida no se pega. Pero también requiere un cuidado excesivo ya que si las ollas se rayan, ya no pueden usarse. Mejor el aluminio.
También es casi indispensable un abrelatas, pero para ahorrar peso conviene tener una cortaplumas que lo incluya en sus usos y no llevar uno aparte. De vaso se puede usar la tapa del termo. Otra opción bien son los pequenios vasos térmicos metálicos con tapa que conservan el calor.
Las cantimploras son poco recomendables, pesadas, y no so son térmicas. Una buena alternativa es un termo de viaje. Los termos de viaje son de acero inoxidable y nunca los termos plásticos que se usan para llevar a la playa, que se rompen indefectiblemente al primer golpe.
En esta categoría también se puede incluir a los elementos necesarios para hacer fuego: fósforos o encendedor.

Ropa
Un buen número es tres mudas (llámese calzoncillo, par de medias y remera), una puesta y dos en la mochila. Luego un pantalón largo y uno corto. Un buzo o pullover y una campera. Ahora, si podemos elegir o disponemos de un presupuesto, podemos hacernos de un mejor equipo y buscar la manera de que cada item contribuya a una mayor comodidad durante el viaje.
Empecemos por el pantalón. Lo ideal son pantalones tipo cargo, que son esos que tienen grandes bolsillos a los lados e incluso un par de cierres. La ventaja es la capacidad de manejo simultaneo de objetos: billetera, mapas, etc.
Estos pantalones a veces vienen desmontables, la parte de la rodilla para abajo se desmonta con un cierre. Lo bueno de esto es que cuando hace calor tenemos un pantalón corto, y no tenemos que cargar con él en la mochila porque tenemos 2 en 1. Sobre todo si va a haber mucha lluvia o nieve, conviene, o llevar un pantalón de nieve de alguna fibra sintética o de nylon, o recurrir a una combinación de pantalón de microfibra y una calza de polipropileno debajo.
En cuanto a la parte superior, llevar un buzo de polar para el frío. La ropa interior, si nos vamos al frío, debe ser de capilene, seda o lana, y las medias también de lana. El algodón no se recomienda, cuando se transpira se pone frío.
Guantes y gorro son indispensables para el frío, ya que hasta el 75% del calor corporal se pierde por las extremidades. La lana es buen material, el polar mejor, y algunas fibras sintéticas impermeables mejor aún. Los guantes deben ser impermeables si pensamos ir a un lugar frío y lluvioso.
Para el caso contrario, indispensable una gorra tipo de béisbol para protegerse del sol, o mejor aún un sombrero de ala ancha, que le da sombra a toda la cabeza.

La campera. Una buena opción es una campera con relleno de pluma de ganso que es sumamente aislante y se compacta para meterse en la mochila. Ahora, supongamos que vamos a hacer muchos viajes es recomendable una campera desmontable. Estas camperas son dos camperas en una.

Calzado
Antes de comprar un par de botas tenemos que pensar en el tipo de viaje que tenemos en mente. Si vamos a efectuar excursiones cortas, por terrenos llanos y en condiciones climáticas nornales, entonces necesitaremos un par de botas livianas y cómodas. Si estamos pensando en caminar varios días con una mochila cargada a cuestas y a veces por terrenos donde no hay senderos marcados, hay que pensar en botas reforzadas, con materiales más rígidos y durables.
Según los materiales utilizados variarán el peso, la permeabilidad y durabilidad de la bota. Se dividen en tres clases. Las botas con malla de nylon y cuero base están diseñadas para pesar poco y ser permeables a la transpiración. Otras botas son de cuero de capa completa y son muy permeables al agua, durables y firmes. No permiten la ventilación como el nylon. Por último, hay diversas barreras a prueba de agua, que se le agregan a botas livianas para aumentar su resistencia al agua. Si se cuidan correctamente son las más duraderas de las tres.
Entonces, los criterios a tener en cuenta son: la respirabilidad de la bota (evita que mantengamos el pie húmedo mucho tiempo), resistencia al agua (nos referimos a charcos, lluvias o el simple rocío del pasto. Si el nivel del agua no pasa la cania se pueden cruzar pequenios arroyos) y durabilidad y firmeza (poder utilizar las botas por largo tiempo y que el calzado mismo ayude a la persona a sostenerse en el terreno, aún con una mochila a cuestas)

Las costuras: Mientras más costuras tenga la bota, más posibiliades de filtraciones y de fracturas en la cubierta hay. Es buena idea llevar unas sandalias para descansar los pies cuando el clima lo permita.

Elementos de limpieza e higiene
Acá hay que abarcar varias cuestiones. La higiene personal, el lavado de ropa y el lavado de vajilla. Respecto de la higiene personal, cada uno más o menos sabe: shampoo, jabón, cepillo dental y pasta.
Para el lavado de la ropa, una pieza de jabón blanco servirá tanto para la ropa como para la vajilla. Un cepillo de uñas para fregar la ropa vendrá bien para la ropa como para la higiene personal. Para el lavado de vajilla; el jabón blanco de la ropa y un trozo de esponja.
La Toalla, lo más liviano y pequeño es llevar un pareo, que es una especie de tela muy finita que se suele usar para la playa o para ir de picnic.

De diversica